Triana y Teodora


Triana Casados, 3Management: Fundadora y directora de 3Management, Celebrity Management & Public Relations, Considerada como una de las mejores y más famosas publirelacionistas del medio del entretenimiento en México; experta en mercadotecnia, redes sociales, entertainment y relaciones públicas.

Hoy nos presenta a Teodora una Dachshund preciosa que es su adoración.

¿Cómo llego Teodora a tu vida?

Teodora llego un día de abril. Me la regaló Montserrat Oliver. Estuvo muy chistoso porque unas semanas antes, Montserrat se enfermó y se fue al hospital, y yo me enojé mucho porque nadie me avisó. Un domingo me llamo Yaya (pareja de Montserrat) diciendo que si podía ir a su casa. Me fui corriendo para ver qué le había pasado a Montse, subí a su cuarto y estaba acostada. Yo estaba muy asustada, le pregunté si estaba bien. De pronto se levanta, abre la cobija y salió Teodora. Era una cosa chiquita y tenía tres meses.

Yo estaba en shock porque no había planeado tener un perro, vivía en la Condesa tenía una roommate y al principio fueron muchos sentimientos encontrados, pero era el perro que más quería yo tener en vida. Los perros salchichas me han causado siempre como mucha intriga, son largos, chaparritos y quería uno de pelo largo. En Instagram sigo a todas las cuentas de salchichas que hay en el mundo y en algún momento posteé que quería uno y yo creo que de ahí se le ocurrió a Monsterrat, quien ama a los perros y cada vez que conoce a alguien, les regala un perro porque dice que no hay mejor amor que el que dan los perros. Así fue cómo llego Teodora y pues nos adaptamos muy rápido.Ha sido mi mejor regalo.

¿Cada cuánto la llevas a trabajar o a tus viajes?

Antes la llevaba diario porque trabajaba en una agencia en la Roma y mi socia tenía dos perros, entonces podía llevar a Teodora, pero me independicé hace un año y ahí cambió todo porque ya no es tan fácil estarla trayendo. Teodora tiene algo muy particular: no es muy amigable. Es muy territorial, ladra, brinca, no es un perro agresivo pero sí es muy de su territorio.

No encontraba la forma de adaptarme. Me fui de home office un año y ella era mi compañera.  Todo el año pasado estuve con ella, la llevaba al parque y regresaba a trabajar. A los viajes no la puedo llevar porque es muy complicado, pero mi tía Lau, mis primas Vale, Fátima y mi tío Chuy cada vez que viajo se quedan con ella, eso ha sido para mi un paro enorme. Pero al final siempre estamos juntas, paseamos, viene y va conmigo, a dónde haya lugar para perros siempre la llevo.

También Pepita, Dany y Luis, mi mejor amigo, desde bebé me ayudaron a cuidarla, ellos son su otra familia, es su lugar favorito estar con ellos si no fuera por ellos y por mi Tía y primas, no hubiera superado la prueba de tenerla.

¿Por qué el nombre de Teodora?

Fue un tema. Soy fan de Audrey Hepburn, la gente me decía que le pusiera “Audrey” pero no sentía que fuera un nombre para un perro. Estuvimos Natalie, mi rommie, y yo todo un día desde que llegó, diciendo nombre. Mi personaje favorito de Alvin y las Ardillas es Teodoro, y dije pues si fuera perro le pondría Teodoro y ya me decidí por Teodora. 

¿Cómo le dices de cariño?
Le habló en masculino, le digo perrito, ratón, cosito, y ya cuándo me dicen que es perra le digo ratoncita, mi mamá le dice bestia, y casi todo el mundo le dice Teo.

Cuéntanos de su raza. 

Es salchicha de pelo largo, en Europa los conocen como Teckel. Son alemanes y son unos perros miniatura que se creen Doberman, tienen esa peculiaridad, en su mente es un perro enorme, ladra como perro grande, tiene mucho temperamento.

¿Qué cuidados específicos tiene esta raza?

La espalda, como son largos y chaparritos, hay que cuidarles mucho la dieta, porque si engordan eso les puede lastimar la espalda. Teodora come croquetas de baja caloría. En eso hay que tener cuidado y hay que estar revisándole los discos. Cuidarle la alimentación, que camine y que se ejercite para que se les hagan más fuertes las patas.

¿Cuál ha sido la mayor travesura qué ha hecho?
La verdad es que en ese sentido es súper bien portada, Teodora nunca destruyó nada, aprendió muy rápido, siempre supo que sí y que no.

Pero justo cuándo empezaron a remodelar la casa, había pura tierra. La traía para visitar a mis papás, y llegaba llena de tierra y lodo, hacía unos hoyos enormes y no crecían las flores ni el pasto, hasta que con el tiempo aprendió. Esa ha sido la travesura más grande, en realidad no es muy traviesa. Es muy entendida, nunca fue destructora.

¿Qué le dirías a alguien que quiere tener un perro o está pensando en tenerlo?

Que adopte. Yo no volvería a tener un perro de criadero, a mi porque me lo regalaron pero no compraría un perro jamás. Que lo haga si tienes tiempo de convivir con él, si no tienes tiempo y sólo vas a regresar tres horas en la noche a estar con él, mejor no lo hagas. 

¿Qué te ha enseñado Teodora?

A tener mucha paciencia, ya sé que es cómo hijo, pero sí, hay que tener mucha paciencia porque los tienes que educar, si no los educas no caben en ningún lado, y se hacen pipí en todos lados. También me enseño a repartir más amor, con Teodora ya me despierto de buenas. Cometí el grave error de que duerme en mi cama -fue culpa mía- ella dormía en su camita pero cuándo la esterilicé la subí a mi cama y nunca más se bajó, entonces me enseña todos los días a estar de buenas, despierto de buenas, tenía insomnio y se me quitó.

Despierto, veo sus orejas y sus pelos. Al final depende de mi y también me ha enseñado esa responsabilidad, que siendo soltera evidentemente no tienes una familia que procurar, y me ha enseñado esa parte familiar de eres parte de mi vida y dependes de mi.

¿Qué es lo que te ha costado trabajo de tener un perro?
Me ha costado mucho trabajo dejarla. Soy muy aprensiva, y ahora que ya me mudé, que ya tiene un patio y ya no vivo en un departamento, me costaba mucho trabajo dejarla sola.

Y la gente me decía “No pasa nada, la puedes dejar unas horas” y yo, me frustraba de irme. Pasaba una hora y me regresaba, entonces eso ha sido lo más difícil para mi, no me he acostumbrado a dejarla.

Si Teodora hablara, ¿qué crees que te diría?

Que quiere comer (se ríe). Me diría: “Dame de comer”.  Siempre tiene hambre.

Y tú, ¿qué le dirías a ella?
Que me hace muy feliz, no hay día que no me haga feliz. Me gustaría decirle también que fuera un poco más amigable.

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